Una española, profesora en Finlandia

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¿Qué hace una española ejerciendo de profesora en Finlandia? En eso está Lilian Merchán, quien se marchó de Mallorca (¡mi tierra!) en busca de trabajo. Y vaya si lo consiguió. Y para colmo, esta paisana se adentró en uno de los sistemas educativos más prestigiosos de todo el mundo.

Tomó la decisión de partir allá por octubre del 2012. “Primero probé en la Península, pero viendo que la situación estaba igual, barajé otras posibilidades”, comenta con Michan en Finlandia. Y desde entonces sigue dando guerra con sus alumnos.

Española profesora en Finlandia
Lilian (izquierda) junto a su hermano y su bebé – Lilian Merchán

Lilian se ocupa de una parte muy importante del sistema finlandés, la educación especial. Es decir, si los alumnos tienen alguna necesidad, los saca del aula en pequeños grupos y reciben una atención especial. “Mi labor es un poco itinerante”, observa la profesora. “A lo largo de todo el curso pasamos una serie de tests que nos permiten evaluar las necesidades de cada alumno. Eso junto con informes y experiencia del tutor, nos ofrecen una imagen del conjunto”, añade.

En este cambio de país ha podido apreciar algunas diferencias entre España y Finlandia. Por ejemplo, las condiciones laborales. En Mallorca, “me pasé la carrera de Educación especial trabajando en un centro de personas con discapacidad en condiciones pésimas y sin saber cuándo iba a cobrar”.

También tiene mayor libertad para organizar sus horas. Tiene que pasar 24 horas semanales en clase, y otras 16 para planificarlas, que las puede manejar donde y cuando quiera. “Aquí existe una cultura de honestidad. Nadie viene a contarte las horas, se cree que todo trabajador cumple con sus deberes”, señala Lilian, a lo que agrega que “lo mismo ocurre en el aula. No hay inspecciones, nadie viene a decirme cómo debo impartir mis clases”.

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Pero no todo se queda ahí. “Nos ofertan cursos (antes nos los subvencionando, pero la crisis también ha llegado aquí), formación o beneficios laborales”. También es clave la conciliación familiar, un aspecto en el que también supera a España, según su experiencia.

Si vamos ya a los niños, Lilian cuenta que suelen empezar entre las ocho y las 10 de la mañana. “En Finlandia la vida empieza muy pronto, quizás impulsados por las horas de luz o por la productividad”, sostiene. Las clases son de 50 minutos, y después de cada una siempre tienen recreo. “Existen estudios que demuestran la eficacia del método“. Además, comen en la escuela, entre las 10:30 y las 11:30, cosas de la vida finlandesa. La profesora explica que “los alumnos suelen tener 20-30 minutos y el resto de patio”. Y luego se van a casita entre las 12 y las tres.

Española en Finlandia profesora
Imaginad la de serpientes que puede haber entre tanta vegetación – L.M.

En cuanto a la obtención del trabajo, una entrevista le catapultó hacia las aulas. En términos un tanto futbolísticos, firmó por una temporada y al acabar el curso renovó, por lo que se quedó casi dos años. Y cuando llegaba el final de su contrato, fue echando currículums por Helsinki y antes de acabar en esa escuela ya tenía un puesto en otra. “Creo que estuve en el lugar y el momento adecuado, creo que fue suerte“, apunta. Cualidades debe tener si la seleccionaron, seguro.

Pero, ¿cuál es el secreto que le ha llevado a ser profesora en Finlandia? Porque tiene que tener un dominio de la lengua buenísima. “Mi madre es finlandesa y sabía el idioma“, contesta Lilian. Misterio resuelto.

Reforma del currículum educativo

Uno de los temas que más ha llamado la atención últimamente es la última reforma en la educación. Ya hemos ido comentando algunos aspectos, como que la educación preescolar se volverá obligatoria, lo que implica que por ley empezarán un año antes, a los seis. También se potencia el aprendizaje de los idiomas jugando.

Ahora que estos cambios ya se han hecho efectivos, le hemos preguntado a Lilian cómo lo ve. “Antes de preguntaba qué ahora lo que se pregunta es cómo“, resume. “El profesor deja de tener el papel principal en la educación para dar más libertad al estudiante. Es este, mediante diferentes herramientas de investigación, el que ha de hallar las respuestas”.

“En Helsinki cada colegio tiene que elegir al menos un centro de interés sobre el que trabajarán en todos los cursos y a todos los niveles. Esto además incrementa el trabajo en equipo, al ser las asignaturas transversales, los profesores han de trabajar conjuntamente”. Tal y como lo cuenta esta profesora en Finlandia, parece que tiene muy buena pinta, veremos cuáles son los resultados en los próximos años. Ahora, también dice que hay discrepancias y que hay gente “de la vieja escuela” que le parece demasiado rompedor.

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A la pregunta de si volvería a España, no se cierra puertas, pero las condiciones laborales le frenan. “Si has vivido en Mallorca, tu corazón siempre será de Mallorca”. Ahora, de Finlandia también le gusta “ver la naturaleza florecer después del largo invierno, los días sin noche, las fresas silvestres, el acceso en igualdad de oportunidades, la relación de tú a tú con tus jefes o el sentido de la patria”.

Aunque, a la vez, hay cosas que le repatean, como que un borracho se siente a su lado en el bus y se ponga a chillar. “El alcoholismo es un gran problema en este país. Miles de familias sufren las consecuencias de este problema”, dice con cierta pena. “Tan pioneros en unas cosas y otras se les escapan de las manos”.

Desde luego, seguiríamos escuchando todo lo que nos tiene que decir Lilian Merchán. Otro día estaremos encantados de recibirle. De lo de hoy, ¿con qué te quedas de la parte de la educación que ella menciona? 🙂

4 comentarios en “Una española, profesora en Finlandia

    Pablo Rodríguez dice:
    3 Septiembre, 2016 at 20:07

    Moi Michan!

    La verdad es que me ha llamado mucho la atención el horario de clases que tienen los alumnos, algo que yo echo mucho en falta ya que no me ayuda a rendir como debo, llego agotado a las últimas horas. Luego, se llega a notar en los resultados.
    También me ha sorprendido para mal la parte en la que habla del alcoholismo. Como bien ha dicho “Tan pioneros en unas cosas y otras se les escapan de las manos”.

    ¡Saludos desde la isla vecina, Menorca!

      Michan responde:
      3 Septiembre, 2016 at 20:52

      Moi, Pablo! Me alegra ver alguien de una isla vecina 😛

      Desde luego, los horarios son buenos. Lo más importante es que no son por la tarde y tienen tiempo para hacer lo que quieran. No ha sido mi caso, pero sé que en muchas escuelas españolas tienen clase por la tarde. Conozco a amigos que entraban a las ocho o a las nueve y salían… a las siete de la tarde!! Y luego, a estudiar y hacer los deberes. No tiene sentido, los niños y los adolescentes no pueden centrar su vida en el colegio, también tienen que disfrutar del tiempo libre.

      Lo del alcohol es un problema bastante serio, una desgracia. En fin, no se puede ser perfecto, pero hay que intentar arreglarlo. Por suerte a mí no se me ha pegado este mal ;).

      Muchas gracias por comentar!

      Saludos!

        Pablo Rodríguez dice:
        4 Septiembre, 2016 at 13:03

        La verdad es que tienes toda la razón. He estado bastantes años haciendo clases por la tarde y es agotador: entrar a las 8:30, salir a la 13:30 para comer en tu casa (lo único que se puede hacer) y volver a las 15:00 para salir a las 17:00.
        No puedes hacer nada el resto del día por el cansancio y la falta de tiempo. Además, ¡a las 19:00 tenía fútbol! Muchas veces he llegado a acabar los deberes a las 22:30-23:00h, y no ha sido por un motivo de dejadez.

        ¡Saludos Michan!

          Michan responde:
          4 Septiembre, 2016 at 18:05

          Es que ya son ganas de tocar los huevos, dicho de forma clara. No tiene sentido ir al colegio por la clase por solo dos horas. Cuándo se van a dar cuenta? Eso sin contar los efectos colaterales: mayor utilización de los coches (o del transporte escolar), más tráfico, favorece las retenciones, se provocan más emisiones de gases…
          Por cierto, ya he visto que nos has seguido en Twitter, gracias! 😉
          Saludos!

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