Pascua: buscar tu pipo desaparecido y encontrarlo lleno de caramelos

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Esta entrada especial de Pascua va a ser un tanto diferente a lo que suelo contar. De hecho, me parece que es un hecho bastante misterioso, pues no he podido encontrar constancia de que hubiera tradiciones como esta. Lo que puedo garantizar es que esto sucedió tal cual lo cuento.

Tranquilos, no estoy hablando de ninguna historia de terror. Me refiero a un supuesto lobo que apareció en Pascua y me dejó unos regalos muy dulces. Pero bueno, vayamos ya al grano y a descubrir qué es lo que pasó.

Caramelos Pascua Finlandia
Recreación de un pipo lleno de caramelos del lobo en Pascua.
En aquel entonces yo aún tenía unos siete u ocho años. Entonces estaba de vacaciones en Finlandia. Había ido a Lahti, donde hacía bastante frío para lo que estaba acostumbrado para esas fechas en Mallorca. Seis grados. En la casa a la que fuimos solo aguantaba una pequeña placa de hielo, reflejo de la nieve que había cubierto durante todo el invierno el suelo.

Uno de los primeros días -habíamos aterrizado por Jueves Santo, creo recordar- mi madre me dijo que por la madrugada tendríamos una visita. Iba a venir un lobo a casa. “¿Allanamiento de morada?”, pensarás. Pues es como Papá Noel, que debe de ser la excepción para este delito.

Esa noche me explicaron qué tenía que hacer. El lobo habría escondido mi pipo en algún sitio de la casa con un tesoro y que debía encontrarlo. En la misma vivienda residían otras dos niñas, un año mayores. Por tanto, si encontraba la gorra de ellas, no podía cogerla ni decirles dónde está.

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Pues bien, al final me fui a dormir con la ilusión de empezar la búsqueda nada más despertarme. El sueño se hizo corto y la mañana llegó deprisa. Nada más saltar de la cama, fui a por mi tesoro. El paso por el baño y el desayuno podían esperar.

La búsqueda del tesoro

Decoración de Pascua en Finlandia
Decoración de Pascua en Finlandia
Mi primer objetivo fue la sala de estar, donde se concentraba la vida en el hogar. A primera vista no se veía nada, todo estaba en orden. Lo único que podía esconder algo eran los cojines de sofá. Y así fue. Sin embargo, el gorro que encontré no era mío. Así que lo dejé todo como estaba e hice mutis.

Así, dejé el salón, pero no decaído, porque no había hecho nada más que comenzar. Di media vuelta y regresé al pasillo, donde por un cajón asomaba misteriosamente y de forma un poco descarada un trozo de tela oscura. ¡Del mismo color que mi pipo! Nada más abrirlo confirmé que era el mío. Era el momento de ver qué había.

El gorro contenía toda clase de golosinas en abundancia. Y chocolate. Ahora mismo solo recuerdo una caja de salmiakki, concretamente de Fisherman’s Friend. Del resto ya se me hace difícil recordarlo, mi memoria no da para tanto detalle. Es que de eso ya hace 15 añazos.

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Tras esto, vi a una de las chicas que se dirigía a la sala. Pensé si lograría encontrar su pipo. Solo te diré que la siguiente imagen que recuerdo de ella era sentada en el sofá comiendo de su gorro de lana.

Ya te digo que me parece muy misterioso todo esto, en cuanto a que no he logrado encontrar referencias de este lobo de Pascua. Pero vamos, lo que te cuento es tal cual ocurrió. ¿A ti te suena alguna historia por el estilo en Finlandia?

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