Cómo hacer zumo con bayas

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No hay nada más finlandés que recoger bayas en verano. Bueno, al menos en lo que a naturaleza se refiere. Porque sí, es uno de los clásicos. Cuando no llueve, al bosque a coger un buen puñado. Bueno, tampoco es necesario: puede que en el jardín ya tengas de sobra.

Pues bien, el otro día nos animamos. Fuimos al arbusto de grosella negra que tenemos aquí al lado y arrasamos. Un cubo entero. Eso nos bastó para hacer zumo de bayas. Así que te enseñaremos a elaborarlo para que el próximo verano puedas probar.

zumo bayas
Cogiendo grosellas negras para hacer zumo.
Lo primero, y esto es esencial, coger arándanos o la baya que sea. Y segundo, mucha paciencia. O amigos dispuestos a ayudarte. Porque para coger un cubo entero hay que echarle mucho más tiempo del que parece. Ya aviso: las manos te quedarán como si hubieras asesinado a alguien. Bien rojas.

A la hora de recolectar, te aconsejo coger esas bayas que estén más maduras. En el caso de la grosella negra, lo que nos pasó la última vez es que no salió tanto zumo como otras veces, porque aún algunas estaban un pelín verdes. Y no, no las diferenciarás por el color, sino por el tamaño. A más grande, mejor. Tiene más líquido y le sacarás más jugo.

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Bien, una vez hayas llenado el cubo, es hora de la limpieza. Tan fácil como ponerles agua y que salgan a la luz los bichos y las hojas que hayas cogido. Porque, uno, las hojas no hay que utilizarlas para el zumo y, dos, los arbustos están repleto de toda clase de insectos. Vas removiendo el cubo para que aparezcan las últimas escorias y, ale, procedemos al siguiente paso.

Las bayas no son como las naranjas. Ni tienes que ir prensándolas ni nada parecido. Para sacar el zumo, necesitas un exprimidor de vapor. En Internet podrás encontrarlas fácil, por ejemplo en Amazon. Ahora, son carillas. En el K-Citymarket de Koivukylä encontramos una por casi 60 eurazos.

exprimidor vapor
Así es un exprimidor de vapor.

Ahora, en la parte de abajo del exprimidor de vapor pones agua y a hervir en la cocina misma. En la parte de arriba van las bayas. Así, al cabo de unos minutos empezará a caer ese delicioso líquido que dejará un sabor impecable en tu paladar. Tendrás que volver a tener algo de paciencia, pues esto tarda un poco y va a su ritmo. El zumo saldrá por un tubo, así que deberás poner un recipiente que lo recoja.

Al final verás el premio en forma de litros y litros de zumo. Lo único que estará caliente. Entonces, será mejor esperar un poco a que se enfríe, ponerlo en la nevera y luego ya disfrutarlo como toca.

En el paso final, también le puedes echar un poco de azúcar. Así quedará un poco más dulce. Y si crees que te ha quedado con un sabor muy fuerte, siempre le puedes poner un chorro de agua. Eso lo dejo a tu gusto.

zumo grosella negra
Este es el resultado final: un delicioso zumo de grosella negra.

Ahora te quedará también un resto con la pulpa de los arándanos. Si te gusta con semillas y algún bicho que haya podido quedar, adelante, cómetelo. Pero creo que será mejor hacer compost con lo sobrante.

En casa de mi abuela lo hemos hecho este verano. Y, eh, ha hecho falta la ayuda de tres personas en total para coger todas las bayas necesarias. Pero ha merecido la pena. Ahora tenemos zumo hasta para congelar y disfrutarlo también en invierno.

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Ahora es tu turno para preparar el zumo de bayas con esta sencilla receta. Cuando lo tengas listo, coméntanos aquí abajo cómo te ha salido. ¡Y comparte foto!

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