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Dejar el abrigo al entrar a un establecimiento

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Tavastia Helsinki

Una de las cosas que más pueden llamar la atención a los españoles cuando salen al bar es tener que dejar el abrigo. Bueno, eso por la noche. Puede que no les importe a algunos… hasta que saben que tienen que pagar. Uno o dos euros, dependiendo del sitio.

Lo malo de los bares es que esto lo hacen a partir de las ocho de la tarde, aproximadamente, sobre todo en días festivos. Al menos así ha sido siempre que he ido. Lo peor: no es voluntario. Por suerte, no en todos los sitios lo exigen.

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Así es la gente en Finlandia

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Ahora seguro que muchos esperaréis que yo diga que la gente es muy cerrada, que no habla… pero ese es simplemente un estereotipo que se tiene de la gente finlandesa, o una generalización si lo preferís. Pero la realidad puede ser muy distinta…

Catedral de Helsinki
Catedral de Helsinki

La gente normalmente cuando va por la calle en Finlandia, no va armando jaleo, es más, a lo mejor ni están hablando, incluso ni se oye la televisión de un bar (cosa que es normal, la “caja tonta” no es tan importante). Por lo general, la gente cuando está en la calle es más reservada (¿acaso en tu ciudad no?), salvo por algunos jóvenes, como en todo el mundo, vamos. Se les califica muchas veces de gente fría, sin ni siquiera conocer a uno. Pero si te abres a ellos, si vas a casa de un finlandés (que conozcas, si no lo conoces puedes acabar en la cárcel perfectamente, que tampoco son tontos) y mantienes una relación con ellos, son tan amables, habladores… como los mismos españoles.

Además, la gente de allí suele ser mucho más pacífica que en España, por decir un país. Hay algún caso de algún loco que ha entrado por ahí con un arma y ha disparado a gente, ya que además las armas son más fáciles de conseguir, pero son casos muy dispersos, y que en España ocurre mucho más a menudo.

Los finlandeses pueden dejar a sus hijos salir por la calle, e incluso dejan las puertas de sus casas abiertas cuando están dentro, ya que la confianza con los vecinos es buena, y además que no hay tanto ladrón.

Como resumen final, podemos decir que son buena persona, aunque un poco reservada en público y más abiertos en la intimidad. Simplemente hay que saber relacionarse con ellos y no ir a saco, como mucha gente hace en España, porque se pueden “asustar” (me refiero a que pueden pensar mal de ti, y con razón). Eso lo puedes hacer solo en un caso, cuando van borrachos.