Kuksa, la tradicional taza de madera que nunca debes lavar

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¿Quién fue el genio que decidió crear una taza que no se puede meter en el lavavajillas? Tal vez no podamos precisar la persona que lo hizo por ser un objeto tradicional, inventado cuando eso de meter los platos en una máquina para que se laven solos parecía obra de brujos. Me estoy refiriendo, por si aún no lo has pillado, al kuksa.

La culpa de esta taza, tan bonita como poco práctica en cuanto a la limpieza, es de los samis, el pueblo que se asentó en la zona más septentrional de Europa, más concretamente en Laponia. ¿Quieres saber más sobre el kuksa? Ya te adelanto que también tiene grandes ventajas su uso.

Kuksa taza Finlandia
La taza tradicional también sirve de adorno junto a unos arándanos. – Pixabay (SaMiKo2017; dominio público)
Lo primero que tienes que saber es que un auténtico kuksa (guksi para los samis) está hecho con el nudo de un abedul. Así lo indica la tienda online Handmade of Wood. Es cierto que se puede fabricar con diversos materiales, como madera de pino, pero aquí lo que manda es la tradición.

También te digo que el kuksa original es potencialmente más caro, pues los nudos escasean en los abedules. Muchos fabricantes, conocedores de esta circunstancia, optan por otras materias primas. El resultado, un producto más asequible para el turista que visite Laponia u otras regiones de Finlandia y quiera llevarse un souvenir. Para que tengas una referencia, el nuestro -precisamente una variedad más económica- nos costó unos 10 euros.

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Si no lo puedo enjuagar, ponerle detergente y tampoco meterlo en el lavavajillas, ¿qué tengo que hacer para limpiarlo? ¿Lo dejo tal cual para que coja mugre y se pudra? Tengo buenas noticias: hay una solución. Sigamos estas instrucciones:

  1. Vierte café en el kuksa y deja que repose un par de minutos para que desaparezca su sabor salado, entre otras cuestiones.
  2. Retira el café y deja que la taza se seque durante dos horitas.
  3. Ahora utiliza tres cucharaditas de posos de café calientes y húmedos. Las tienes que distribuir con tus propios dedos en el interior del recipiente.
  4. Finalmente debes retirar los posos después de que hayan penetrado en las fibras de la madera. Si el fondo queda negro, significa que has cumplido tu objetivo, aunque parezca mentira.

Quitar el sabor del kuksa

taza tradicional sami guksi
Los samis llaman a estos recipientes ‘guksi’. – Flickr (Ilkka Harmanen; CC)
Si consideras que el sabor que ha quedado es aún algo salado, vuelve al punto uno. Y si sencillamente no es de tu gusto, el consejo que dan es humedecer el kuksa con el licor que quieras. Lo sé, es algo laborioso, pero también la forma de evitar que tu taza acabe por agrietarse y quedar hecha trizas.

Hay aún otra solución, un poco cutre, pero realmente práctica. Recuerdo en mi paso por la mina de amatista de Luosto nos obsequiaron con un rico zumo servido en un kuksa… con un vaso de plástico en su interior. Así te aseguras que no tienes que limpiar la taza, porque total, nunca se ensucia. Y con los visitantes que tendrán creo que puede ser pesado lavarlos uno por uno.

Sabiendo que no se puede limpiar como un recipiente normal, ¿por qué la gente aún lo compra? Pues porque es muy práctico para cuando vas de excursión, por ejemplo. Lo puedes llevar tranquilamente en tu mochila (o en tu cintura) sin que se rompa. Además, la madera es un mal conductor, lo cual implica que no te quemarás las manos cuando estés tomando un insulso café finlandés.

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Hay gente que en vez de comprarlos prefiere hacerlos a mano. Y tú, ¿eres de esos o también lo has adquirido en algún comercio? Tus comentarios sobre el tema, como siempre, serán bienvenidos.

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