Los huevos Mignon, un clásico de la Pascua finlandesa

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Seguro que más de una vez habrás pensado que los tradicionales huevos de Pascua son un timo. Ya sabes a lo que me refiero: esos envoltorios brillantes que esconden una finísima capa de chocolate y un juguetito inútil. Pues bien, en Finlandia han ido más allá y venden unos curiosos huevos con cáscara real y un riquísimo relleno: los huevos Mignon.

Este producto, de la marca Fazer, es ya todo un clásico de la Semana Santa en Finlandia. Su historia se remonta a hace más de 100 años, tiempo en el que ha conseguido hacerse un hueco en las celebraciones de la Pascua.

Huevo Mignon Pascua Finlandia
El famoso huevo Mignon que se come en Pascua en Finlandia.
La tradición de los huevos Mignon de Fazer se remonta a 1896. Fue entonces cuando el mismísimo fundador de la compañía, Karl Fazer, trajo la receta directamente desde Alemania. Precisamente en aquella época se estaba empezando la producción industrial de chocolate.

Aunque nosotros lo llamemos chocolate porque tiene todo el aspecto y el sabor, realmente no lo es. Su masa se compone de almendra, avellana y, cómo no, cacao. Es decir, que oficialmente el relleno es de nougat.

Este producto es uno de los más antiguos de Fazer, el segundo concretamente. Desde el primer momento se ganó muchos admiradores dentro del territorio nacional, entre ellos el zar Nicolás II, apunta la web oficial de Fazer. Hay que recordar que Finlandia estaba bajo dominio ruso cuando este huevo de Pascua llegó al mercado.

Huevo Mignon Pascua Finlandia
¿Te cuesta pelar este huevo?

¿De dónde salen los huevos Mignon?

Pero… ¿cómo diantres se lo montan para rellenar de «chocolate» un huevo de verdad? Lo primero que hacen es seleccionar huevos de una granja en Kaarina, al suroeste de Finlandia, según cuenta también Fazer. Después de eso, tienen que vaciarlos para después limpiarlos y desinfectarlos. Después de eso solo hay que mandarlos a la fábrica para que hagan el resto.

Los huevos Mignon obligan a los empleados de la fábrica en Vantaa (cerca de Helsinki) a hacer trabajo a mano. La cáscara la rellenan con el chocolate y acto seguido tienen que poner un pequeño taco de azúcar para cerrar completamente el huevo. Veamos el vídeo sobre cómo se hace. Ya te adelanto que en ningún caso verás robots manejando este pequeño tesoro: los dedicados dedos de los trabajadores aseguran que no se rompa.

Después, una vez en casa, llega lo complicado. Es hora de pelarlo. Tengo que reconocerlo, a mí me costó un poco. Pero lo conseguí. Ahora bien, en la caja venía un pequeño consejo que me habría ayudado bastante. Consiste en dejarlo un rato en la nevera. Desde Fazer también recomiendan ejercer sobre el huevo un poco de presión con la palma de la mano y hacerlo rodar.

Cambiando ya de tema, este clásico de Pascua es apto para prácticamente cualquier persona. Al hacerse sin una sola gota de leche, uno que no pueda tomar lactosa no tiene problemas para consumir este huevo. Además, los alérgicos al gluten también lo pueden comer sin problemas. Incluso los vegetarianos lo podrían probar. Eso sí, no conviene comerlos como si no hubiera un mañana: es una bomba calórica de mucho cuidado.

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Y tú, ¿ya has comprado tu huevo Mignon? Recuerda decorarlo antes de comértelo y así tendrás un adorno bien bonito para Pascua.

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