100 años de la última ley seca de Finlandia: contrabando, destiladores ilegales…

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Cuando hablamos de la ley seca, seguro que te habrá pasado por la cabeza la típica película western. Rápidamente te vendrán imágenes de un pueblo cualquiera en un desierto, con su sheriff -siempre con su gorro marrón- dispuesto a disparar, la bola de paja que se mueve al son del viento, su contrabando de alcohol o destiladores ilegales. Pues bien, eso no solo pasaba en Estados Unidos, sino también en Finlandia.

La última ley seca en Finlandia entró en vigor el 1 de junio de 1919. Su nombre era Kieltolaki y significa «ley de prohibición». Durante más de una década se persiguió la venta -entre otros aspectos- de esta clase de bebidas. La policía no lo tuvo fácil ante tanto delincuente suelto.

Esto hace 100 años habría sido un bar clandestino.

La de 1919 no fue la primera ley seca que tuvo Finlandia. Se tiene constancia de normas jurídicas contra la venta de alcohol desde el siglo XVII, según constata la radiotelevisión YLE. Es la respuesta para intentar atajar un problema que como ves no es nuevo en el país: el alcoholismo. De hecho, quienes impulsaban esta ley solían ser mujeres hartas de que sus maridos se emborracharan y, como consecuencia, se pusieran agresivos.

En 1906, hubo un primer intento de aprobar esta ley seca en el Parlamento. Para entonces el país seguía formando parte del Imperio ruso. Lo que ocurrió es que, aunque los diputados votaron a su favor, el zar Nicolás II la echó atrás. Finalmente, el 1 de junio de 1919, ya siendo una nación independiente, entró en vigor dicha ley.

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Lo que ocurrió a partir del momento en el que Kieltolaki entró en vigor fue un caos para los agentes de la autoridad. Los encargados de hacer que se cumpliera la ley eran la policía y los funcionarios de aduanas. En pocos meses ya se detectó contrabando desde Estonia -de dónde si no-, aunque también había rutas del alcohol desde los países nórdicos, Alemania o Polonia, según el investigador Kari Filpus, de la Universidad de Oulu. Al principio se utilizaba notablemente el tren como medio de transporte, pero pronto se dieron cuenta de las grandes ventajas que proporcionaban los barcos, como su mayor capacidad de carga.

Lapin kulta
Lapin kulta, cerveza finlandesa. – Wikipedia (Tommi Nummelin; CC)

Ley seca en Finlandia: el caos policial

La tarea de aduanas y la policía fue complicadísima. Los primeros tenían embarcaciones obsoletas y lentísimas, por lo que su lucha contra el contrabando por mar era muy dificultosa. Los delincuentes lo que hacían era dejar en islas la mercancía, que luego recogían lanchas motoras que destacaban por su velocidad. Mucho que hicieron interceptando cerca de 8.000 litros de alcohol en los primeros seis meses, según la misma web de aduanas. Además, muchas veces sus barcos no estaban operativos porque estaban averiados o directamente no había gasolina.

La policía no tuvo menos problemas. Sus recursos eran escasos para combatir el contrabando, la posesión y la venta. Basta con decir que a la hora de perseguir a los malhechores, que iban en coche, muchos agentes iban en bicicleta. Una situación triste que solo podría haber sido superado en el aspecto cómico si les añadimos una cestita de mimbre y un timbre clásico. Pero espera, que esto es aún peor. Había ciudades en las que los policías ni siquiera tenían bici, como ocurrió en Kemi hasta 1922. Al ser una población muy cerca de la frontera con Suecia, era una vía de entrada de alcohol.

Es cierto que el contrabando era a veces a pequeña escala, pero también existían bandas organizadas que buscaban el lucro. Por ejemplo, había grupos de Alemania que actuaban de forma profesional.

Aparte del contrabando, había gente que se dedicaba a destilar en su casa o sus tierras. Esto tenía la ventaja de que ya te podías saltar el control fronterizo, pero tampoco aseguraba un producto que tuviera una calidad higiénica adecuada.

alcohol barco Estonia
En la actualidad los finlandeses siguen yendo a Estonia a comprar alcohol, pero de forma legal.

Problemas legales, aceptación del contrabando…

A todo esto hay que sumar una serie de problemas legales. Los delincuentes no podían ser detenidos al acto, con lo que no se evitaba que continuaran desobedeciendo la ley seca de Finlandia. En los juicios tampoco era fácil enviarlos a la cárcel. Para empezar, no se podía llevar a testigos a declarar. Luego, las penas eran ridículas: entre tres y 24 meses de prisión. Eso cuando había una sentencia que les culpara, porque algunos de los principales contrabandistas ni siquiera acabaron entre rejas.

Hablando ya sobre la población, lo cierto es que no se mostraba muy partidaria de la ley seca. Había una necesidad de consumir alcohol y de hecho estaba bien visto que hubiera gente que se lo facilitara. En este periodo incluso ocurrió la gente se emborrachaba más, por lo que el efecto de la ley fue contraproducente. Un caramelo, si prohibido, dos veces querido.

Finalmente, un grupo de mujeres recogió 120.000 firmas en favor de la abolición de la ley seca en Finlandia en 1931. El presidente Svinhufvud escuchó su voz y convocó un referéndum: el 70% de los votantes se mostró favorable al fin de tal ley. El 5 de abril de 1932 se abrió la primera tienda de Alko. El contrabando aún persistió en algunos periodos, pero definitivamente tenía sus días contados. En la actualidad se sigue yendo a Estonia a comprar alcohol más barato, pero a nivel individual y de forma legal.

¿Qué te ha parecido este nuevo artículo que te hemos traído? Desde luego, la historia es de lo más interesante.

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