El verano es la época en la que los mercadillos florecen en las plazas de los pueblos de Finlandia. Es cierto que incluso en invierno se pueden encontrar, pero no lucen con tanta alegría como en este momento del año. Así pues, más de uno habrá pensado en qué se puede comprar en estos sitios, ¿o me equivoco?
Si quieres descubrir qué es lo típico de cada mercadillo de Finlandia, sigue leyendo y te contaremos qué es lo que puedes encontrar en cada sitio. ¡Empezamos!

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Mercadillos en Finlandia
Posiblemente, muchos estén pensando en el mercadillo que hay cada día junto al puerto en Helsinki. Que conste que me gusta visitarlo, pero no es el modelo de mercadillo finlandés típico que contaremos. Ese tiene sus cosas, más orientadas a turistas, pero te queremos contar algo más auténtico, lo que puedes ver en un pueblo normal y corriente.
Patatas, frutos del bosque…
Para empezar, lo que todos esperamos encontrar en esta clase de mercadillos son los productos de temporada. Directo del campo a la mesa, como nos gusta a todos. Y, como no puede ser de otra forma, las patatas son uno de los alimentos que veremos. No es nada raro, pues los finlandeses las comen día sí, día también, y si se pueden adquirir de kilómetro cero, muchísimo mejor.
Tampoco pueden faltar las diferentes bayas y frutos del bosque. Eso está por todo en verano, porque es algo que les encanta a los finlandeses. Las fresas, las frambuesas o los arándanos negros copan siempre la primera fila y, además, puede haber varios puestos dedicados a estos.
Ya no son solo estas frutas las que ocupan ese lugar especial, sino también los guisantes. Es algo que también les chifla a los finlandeses. Lo mismo con las setas cuando llega la temporada, ya con el verano avanzado: el favorito es el kantarelli (rebozuelo). Como curiosidad, todo esto se vende por litros (no kilos ni por otra medida de peso). Cogen un cacharro con una medida de un litro y te van rellenando la bolsa con tantos litros como quieras.

Gastronomía típica y dulces
Después, no pueden faltar los productos típicos de cada región. Por ejemplo, recuerdo que en Kitee y Savonlinna en sus mercadillos se vendía lörtsy, que es un producto panadero relleno de carne o mermelada de manzana. En Tampere, en cambio, es de esperar que de la comida que haya mustamakkara, una salchicha negra con sangre.
No todo va a ser comida medianamente saludable, ¿verdad? Sin ir más lejos, el puesto de helados no falta nunca en las plazas, con mercado o sin. Normalmente, son industriales, de alguna marca conocida. Puede haber alguno que sea artesano, pero eso ya no es tan común.
Igualmente, es bastante probable que haya algún panadero local que venda sus productos en el mercadillo. Volviendo a Kitee, recuerdo que allí había un puesto de korvapuusti y voisilmäpulla (a un precio muy, muy competitivo, dicho sea de paso).

Lo que me pareció curioso era que los tenían en una caja con una especie de cúpula transparente y unas aperturas… por las que se habían colado abejas. Y ahí que andaban pululando, volando y posándose por los bollos sin reparo alguno. «Es natural que haya, se sienten atraídos por el azúcar», decía la vendedora. De alguna forma, era su manera de justificarse para no intentar espantarlas. Desde luego, eso me parece muy finlandés: no querer molestar ni a estos insectos, porque también forman parte de la naturaleza.
Para los más golosos, también hay chuches. Nunca falla: vayas al mercadillo al que vayas, encontrarás un puesto de Metrilaku, que ofrece golosinas de un metro de largo (un poco menos, 70 centímetros en realidad). Laku significa regaliz, pero puedes estar tranquilo, porque tienen toda clase de sabores.

Ropa, artesanía…
Hasta ahora, hemos hablado mucho de la comida, que desde luego es algo que interesa muchísimo. ¿Pero qué otras cosas podemos encontrar?
Por supuesto, casi siempre habrá algún sitio para comprar ropa a un precio asequible. Al final es lo que muchos buscamos de normal en esta clase de lugares, ¿verdad? Y si quieres plantas, en algunos mercadillos también las podrás comprar.
Los mercadillos también son los escaparates ideales para artesanos locales. Quizás te encuentres con unas cucharas de madera o unas figuras decorativas ideales para tu salón. O tal vez un recuerdo para la vecina que te ha estado regando las plantas mientras estabas de vacaciones. Ahora bien, con esa clase de productos es probable que tengas que rascarte un poco más el bolsillo.

Al margen quedan los mercados de Navidad, que son otra historia. Diferente producto, precios normalmente mayores que un mercadillo de pueblo… Eso ya lo comentaremos cuando llegue el momento oportuno.
Llegados a este punto, es hora de preguntarte a ti: ¿has estado alguna vez en un mercadillo en Finlandia? ¡Esperamos leer tus experiencias aquí abajo! 🙂

