Los mosquitos, una pesadilla veraniega en Finlandia

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Te sonarán las películas cutres esas en las que abejas -o la plaga de turno- invaden un pueblo poco a poco hasta que, en un momento dado, el caos sacude a toda la población. Pues eso es lo que pasa cada verano con los mosquitos en Finlandia. Solo que sin muertes ni gritos exagerados.

Cada año, a medida que se acercan los meses menos fríos, los bichos empiezan a tomar lagos y bosques. Se frotan las patas para recibir a los primeros finlandeses y extranjeros en sus casas de verano. Son como las tiendas de souvenirs, que aunque no quieras te llevas regalo. Y encima es gratis. Pero, tranquilidad, la picadura de los mosquitos no te matará.

insectos lagos
En los lagos de Finlandia tendremos visita. Muchos bichos.
Por desgracia, los mosquitos son el precio que tenemos que pagar para disfrutar de la naturaleza y todo lo que el verano nos ofrece. Bosques infinitos, bayas que salen por todos lados, baños en aguas aún fresquitas…

Y sí, todo bajo la compañía de insectos. Incluso en el agua. No es raro ver bichos que caminan justo por encima de la superficie. Los clásicos zapateros. Y no es cosa de ver uno o dos. Desde la orilla del lago, puede que necesites algo más que los dedos de tus manos para contarlos todos. Por suerte, no molestan. Pero los hay de peores.

Precisamente el hecho de que Finlandia sea el país de los mil lagos -sería más correcto decir cien mil lagos- permite la propagación de los mosquitos. Son el caldo de cultivo ideal para que pasada la primavera echen el vuelo una cantidad indecente de insectos.

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Encima, luego los mosquitos finlandeses nos salen algunos bien grandes. Un poco más abajo verás una foto de uno que encontré en Korso. Sus cuatro o cinco centímetros no se los quita nadie. Ahora puedes coger un regla y apreciar su espectacular longitud.

Las molestias de los mosquitos

Para que veas lo cojonudos que pueden ser los bichos que hay por Finlandia, te contaré algo que me pasó hace un par de semanas y cuyos efectos me duran. Haciendo una foto en un bosque, empecé a notar que algo me pinchaba en un dedo. Pero tenía que aguantar un poco con la cámara en mano. Total, que acabo y ahí está. Una bestia gris alada que me dejó una picadura bonita. El agujero se veía claro y, para culminarlo, me salió un minimoratón. A día de hoy, puedo ver el pequeño bulto que me ha quedado.

mosquito Finlandia
Un pedazo de mosquito en Finlandia. Te pica y necesitas una transfusión de sangre.
Y te contaré más. Una tarde ideal, después de salir de la sauna y previo paso por el lago, incluye una bebida fría en la terraza. Pues bien, no es raro que algún bicho, posiblemente atraído por su aroma, se acabe metiendo en el vaso y se quede flotando por la superficie.

La solución es sencilla, quitarlo con una cucharilla. Aunque es más que comprensible que después no quieras seguir disfrutando del refresco. En ese caso, no hay más remedio. Otra visita a la nevera.

Por otra parte, los mosquitos no son cosa solo de lagos. En zonas de carretera también los he visto a raudales. Es pasar en coche y ver una cortina de bichos, como si se tratara de lluvia. Golpean el parabrisas sin descanso. Menos mal que no son piedras…

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Ya por último, no sé si es cosa mía, pero los mosquitos de Finlandia no me suelen picar. O al menos no lo noto ni aprecio los efectos. Sobrevuelan en manada el paraíso verde, pero no van mucho más allá de su molesta presencia. Y tú, ¿eres objetivo de muchos insectos cuando estás por el país?

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